Cuánto cuesta una web a medida en 2026
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La pregunta que todo el mundo hace primero
«¿Cuánto cuesta una web?» es como preguntar cuánto cuesta una casa. Depende de cuántas habitaciones tenga, de quién la diseñe y de si la quieres para entrar a vivir o para enseñarla. Pero eso no ayuda a nadie a hacer un presupuesto, así que voy a ser concreto: qué mueve el precio, qué estás pagando cuando eliges a un profesional senior y cuándo te diría que no te gastes ese dinero.
De qué depende el precio
Hay cinco cosas que hacen que una web cueste más o menos:
- Cuántas páginas distintas tiene. No es lo mismo una página con todo que una web con inicio, servicios, sobre nosotros, casos y contacto. Cada plantilla de página distinta hay que pensarla, diseñarla y construirla.
- Qué tiene que hacer. Una web que informa cuesta menos que una que vende. Una tienda online, un motor de reservas, un área privada o un catálogo con filtros suman horas.
- Cuántos idiomas. Un segundo idioma bien hecho no es traducir los textos: son sus propias direcciones, sus metadatos y su revisión.
- Quién pone los contenidos. Si llegas con textos y fotos, el trabajo es uno. Si hay que pensar la estructura contigo y escribir o reescribir los textos, es otro.
- Si la vas a editar tú. Dejar un gestor para que cambies precios, cartas o noticias sin llamar a nadie lleva su trabajo, y casi siempre compensa.

Étrica: más de 30 páginas, tienda online y presupuesto guiado. Un proyecto así no se presupuesta como una landing.
Qué estás pagando cuando eliges bien
Una web a medida hecha por un profesional senior se mueve en miles de euros, no en cientos. No porque el diseño sea un lujo, sino por lo que hay detrás de cada página:
- Entender tu negocio antes de dibujar. Quién te compra, cómo te compara con la competencia y qué tiene que pasar para que te escriba o te reserve. Esa conversación decide la estructura de la web, y es la parte que una plantilla se salta.
- Diseño pensado para que el visitante dé el siguiente paso. Cada página tiene un trabajo: explicar, convencer o llevar a reservar. El diseño se pone al servicio de ese trabajo, no al revés.
- Una sola persona responsable de principio a fin. Hablas con quien diseña y construye tu web. Nada se pierde entre un comercial, un diseñador y un programador.
- Una web rápida, bien hecha y tuya. Ligera en el móvil, preparada para Google y fácil de editar por ti, con el dominio y el alojamiento a tu nombre.
Lo que hace subir o bajar el precio es la complejidad del proyecto. Una página para un servicio concreto, una web completa de varias secciones o un proyecto con tienda, reservas o varios idiomas son trabajos distintos, y así los presupuesto: cerrado y por escrito, con alcance, plazos y precio antes de empezar. Lo que se acuerda es lo que se paga.

Antes de construir, el sistema: tipografía, color y reglas de uso de Multitech, definidos para que toda la web hable igual.
Lo que no suele entrar en el precio
Para comparar presupuestos hay que saber qué queda fuera, porque cambia mucho de un profesional a otro:
- El dominio y el alojamiento. Se pagan cada año y deben estar a tu nombre. En una web hecha con Framer, por ejemplo, el plan lo factura Framer directamente a tu cuenta.
- Las fotos profesionales. Si tu negocio entra por los ojos, como un hotel o un restaurante, merece la pena hacerlas. Es un trabajo aparte, de un fotógrafo.
- El mantenimiento cuando termina el soporte incluido. Cambios, páginas nuevas y mejoras cuando las necesites, por horas o con una cuota, según te encaje.
¿Y las webs de 400 €?
Existen y a veces tienen sentido. Una web de 400 € es una plantilla con tus textos y tus fotos. Si solo necesitas que quien te busque encuentre tu teléfono y tu horario, puede ser suficiente, y te lo diré si es tu caso.
Lo que no tiene es lo que hace que una web traiga clientes: entender cómo te eligen, ordenar la información para que el siguiente paso sea fácil y diseñar cada página para tu negocio y no para el de cualquiera. Eso lleva horas, y las horas son lo que se paga.
La pregunta útil no es cuánto cuesta la web, sino cuánto te tiene que traer para que haya merecido la pena. Si una reserva, un cliente o un encargo nuevo al mes ya la pagan, la cuenta suele salir.
Cómo pedir presupuesto para poder comparar
Cuando pidas presupuestos, pide a todos lo mismo y fíjate en estas cosas:
- Qué páginas incluye y qué hace cada una.
- Si el diseño es a medida o parte de una plantilla, y cuántas rondas de cambios entran.
- Quién la construye y con qué herramienta, y si después podrás editarla tú.
- Qué pasa después de publicar: soporte, plazos y precio de los cambios.
- A nombre de quién quedan el dominio, el alojamiento y la propia web.
Con esas respuestas, comparar es fácil. Sin ellas, estás comparando números que no hablan de lo mismo.
Si quieres un precio para tu caso
Cuéntame qué necesitas y te doy un presupuesto cerrado para tu proyecto, o reserva una llamada de 30 minutos y lo vemos juntos. Trabajo desde Zamora con negocios de toda España.
Miguel RecioDiseñador de identidad y web en ZamoraMás artículos
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