¿Por qué tu web recibe visitas pero no reservas?
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El problema no suele ser el tráfico
Si el panel de tu web dice que entra gente, el problema no es que no te encuentren. Te encuentran. Llegan desde Google, desde tu ficha de Google Maps, desde Instagram o desde la propia Booking, donde has visto tu nombre y has querido mirar si tenías web.
El problema está en lo que pasa en los primeros segundos. Quien llega desde el móvil quiere saber tres cosas y las quiere rápido: si eres lo que busca, cuánto cuesta y cómo reservar. Si alguna de las tres no está clara, no te escribe para preguntar. Cierra la pestaña y vuelve a la plataforma, donde todo está a un toque. Y la plataforma se queda con la comisión.
Por eso, antes de pagar anuncios para traer más visitas, merece la pena mirar qué les pasa a las que ya tienes.
Lo que busca quien llega desde el móvil
Piensa en cómo eliges tú un sitio para cenar o dormir. Miras fotos, miras el precio, miras si hay hueco el día que quieres. No lees textos largos sobre la filosofía de la casa. Eso viene después, cuando ya te has convencido.
Tu web tiene que contestar en ese orden:
- ¿Es lo que busco? Fotos grandes y reales de las habitaciones, del comedor, de los platos y del entorno. Una frase que diga qué tipo de casa eres.
- ¿Cuánto cuesta? Un precio orientativo, una carta con precios o un «desde». Esconder el precio no hace que la gente pregunte; hace que se vaya.
- ¿Cómo reservo? Un botón que se vea siempre, que diga «Reservar» y que lleve a reservar, no a un formulario de contacto.

En el móvil, el botón de reservar tiene que verse sin buscarlo. Concepto web para Bleu de Toi.
Tres fallos muy habituales
Cuando reviso webs de hoteles, casas rurales y restaurantes, hay tres problemas que aparecen una y otra vez. Ninguno es caro de arreglar.
El botón de reservar no se ve. Está al final de la página, escondido en el menú o con el mismo estilo que el resto de botones. En el ordenador puede pasar; en el móvil, donde el menú está plegado, es como si no existiera. El botón de reservar tiene que ser el más visible de la página y tiene que acompañar al usuario mientras baja.
Las fotos pesan demasiado. Son fotos preciosas, hechas por un fotógrafo, subidas tal cual salieron de la cámara. En una conexión de casa cargan; en un móvil con poca cobertura, en el coche o en un pueblo, la web tarda y el huésped vuelve a Booking, que carga al instante. Las fotos tienen que estar preparadas para la web: el tamaño justo y un formato ligero.
El motor de reservas te saca de tu web. El usuario pulsa «Reservar» y aterriza en una página con otro diseño, otros colores, a veces otro idioma y una dirección rara en el navegador. Duda. ¿Esto sigue siendo el hotel? Esa duda, justo en el momento de pagar, es la que más reservas cuesta. El motor tiene que parecer parte de tu web: tu logotipo, tus colores y tu idioma.
Qué arreglar primero
Empieza por lo que más cuesta y menos esfuerzo pide:
- Un botón de reservar fijo en el móvil. Siempre visible, abajo o arriba de la pantalla, con un texto claro.
- Fotos optimizadas. Las mismas fotos, preparadas para cargar rápido. El usuario no nota la diferencia de calidad; sí nota la diferencia de velocidad.
- Un motor de reservas con tu marca. Casi todos los motores permiten poner tu logotipo, tus colores y tu idioma. Si el tuyo no lo permite, al menos que se abra desde un botón que avise de lo que va a pasar.
Son cambios de días, no de meses. Y tienen algo en común: no necesitan más visitas para notarse.

Lumbre, mi plantilla para restaurantes y alojamientos: las fechas y el botón de disponibilidad, desde la portada.
Cómo saber qué le pasa a tu web
Hay una prueba sencilla que puedes hacer hoy. Pide a tres personas que no conozcan tu casa que reserven una noche o una mesa desde su móvil, sin ayuda. Observa dónde dudan, dónde se paran y qué te preguntan. Lo que veas en esos cinco minutos vale más que cualquier informe.
Si usas Google Analytics o una herramienta parecida, compara cuánta gente entra en la web con cuánta pulsa el botón de reservar. Si mucha gente entra y muy poca pulsa, el problema está en la página. Si pulsan pero no terminan, el problema está en el motor.
Y si quieres saber cuánto tarda en cargar desde un móvil, pasa tu web por PageSpeed Insights, la herramienta gratuita de Google. No hace falta entender todos los números: fíjate en la nota de móvil y en lo que dice de las imágenes.
Si quieres que la revise yo
Es justo lo que hago en la auditoría de conversión: reviso tu web como la vería un huésped, en el móvil y en el ordenador, y en cinco días laborables te digo por qué no reservan y qué arreglar primero, ordenado por impacto. Si prefieres empezar por una conversación, también puedes reservar una llamada gratuita.
Miguel RecioDiseñador de identidad y web en ZamoraMás artículos
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